bebe alérgico a proteina

¿Qué es la alergia a la proteína de la leche de vaca?

La leche de vaca contiene diversas proteínas, cualquiera de las cuales puede desencadenar una reacción alérgica en el sistema inmune de un bebé propenso a ella.

 

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la patología por alergia alimentaria más común en el bebé, afectando a un 2% de los niños menores de 4 años de edad. La buena noticia es que la mayoría de los bebés con diagnóstico de alergia tienden a conseguir una tolerancia natural antes de los 2 años de edad.

 

Desafortunadamente, no siempre es fácil de detectar. Los síntomas de aPLV aparecen habitualmente durante el primer año de vida y los bebés pueden presentar un amplio abanico de reacciones como, por ejemplo, afectaciones en la piel, en la respiración, molestias digestivas (vómitos y diarrea), entre otras.

 

Si tu bebé parece tener una reacción adversa después de mamar, de alimentarse con una leche de fórmula o de ingerir alimentos que contienen productos lácteos, puede ser alérgico a la proteína de la leche de vaca. Por lo tanto, si sospechas que tu bebé pudiera tener esta alergia, es importante que lo consultes con tu médico.

 

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Cómo ayudar al médico a hacer su diagnóstico

Si existen antecedentes familiares de alergia, tu bebé tiene más probabilidades de desarrollar una alergia, aunque no siempre sea el caso. Por ello, el pediatra de tu bebé querrá conocer los antecedentes de alergias en la familia, además de las señales que han originado tu preocupación.

 

Para que el médico realice el diagnóstico apropiado, proporciónale tanta información como sea posible sobre los síntomas de tu bebé. Cuantas más pruebas e información proporciones, mejor. He aquí algunos ejemplos:

 

  1. Si aparece una erupción en la piel del bebé después de alimentarlo, sácale una foto y anota cuánto tiempo ha tardado en aparecer y desaparecer.
  2. Asimismo, anota los detalles de vómitos, diarrea, cólicos o dificultad para respirar que puedan surgir, así como si estos suceden motivados por el consumo de alimentos, bebidas u otras causas.
  3. Asegúrate de resaltar si un mismo síntoma, como la irritación de la piel, se presenta en dos áreas distintas del cuerpo.

 

Para que te sea más sencillo llevar un registro de las reacciones del bebé, imprime la siguiente tabla y muéstrasela al médico en la próxima cita:

 

¿Sabes qué desencadena la reacción adversa de tu bebé?  Anota qué crees tú que le provoca su reacción adversa – qué bebidas, qué alimentos, etc.
¿Cuándo empezaron las manifestaciones?  Momento de aparición
¿Con qué rapidez se desarrollan?     Tiempo que tardan en aparecer.
¿Cuánto tiempo duran?   Duración de las reacciones adversas.
¿Con qué frecuencia aparecen?  Cuántas veces por semana, al día, etc.
¿Son siempre las mismas manifestaciones? 

Tipos de reacciones adversas: rojeces, etc.

¿El padre o la madre tienen alergias?
¿El bebé tiene hermanos o hermanas con alergias?   
 Antecedentes familiares de alergia en la familia.

 

 

Cómo actuar ante el diagnóstico de APLV de tu bebé

 

En el caso de los bebés que han sido alimentados exclusivamente con leche materna, estos son menos propensos a padecer este tipo de alergias. De todas formas, si le das el pecho a tu bebé y sospechas que puede padecer esta alergia, es recomendable que no incluyas en tu dieta leche ni productos lácteos. De esta manera, podrás notar mejoría en tu bebé al poco tiempo.


Tu profesional de la salud te podrá asesorar al respecto, y siempre debes consultarle antes de realizar cambios en tu dieta o en la de tu bebé


Es importante que no auto mediques al bebé ni realices cambios significativos en su dieta sin consultarlo previamente con un profesional de la salud. Si las señales persisten después del tratamiento aplicado, debes acudir de nuevo a la consulta hasta que el profesional de la salud que le realiza el seguimiento a tu bebé halle la dieta y el tratamiento más adecuados para él.

¿Sabes qué desencadena la reacción adversa de tu bebé? Anota qué crees tú que le provoca su reacción adversa – qué bebidas, qué alimentos, etc.
¿Cuándo empezaron las manifestaciones? Momento de aparición.
¿Con qué rapidez se desarrollan? Tiempo que tardan en aparecer.
¿Cuánto tiempo duran? Duración de las reacciones adversas.
¿Con qué frecuencia aparecen? Cuántas veces por semana, al día, etc.
¿Son siempre las mismas manifestaciones? Tipos de reacciones adversas: rojeces, etc.
¿El padre o la madre tienen alergias?
¿El bebé tiene hermanos o hermanas con alergias? Antecedentes familiares de alergia en la familia.

Hay que prestar especial atención a los alimentos y su etiquetado

Por naturaleza, muchos alimentos no contienen leche, como la carne sin aditivos, el pescado, los huevos, las frutas, las verduras y los farináceos, como el arroz y la pasta. Entre los productos lácteos comunes se incluyen la leche, el queso, el yogur, la crema y el helado. Sin embargo, la leche está presente a menudo en alimentos manufacturados como el pan, los cereales para el desayuno, las patatas fritas, la carne procesada y los productos derivados del pescado, así como en muchos de los alimentos envasados vendidos en los supermercados.


Por ley, todos los productos alimenticios que se venden en la Unión Europea en formato pre-envasado deben indicar claramente en su etiqueta si contienen algún derivado de la leche de vaca:

 

  • Mantequilla, aceite de mantequilla o suero de leche.
  • Caseína, caseinatos, caseína hidrolizada, caseinatos de sodio o caseinatos de magnesio.
  • Queso o queso crema.
  • Leche (de vaca): fresca, UHT, evaporada, condensada o en polvo.
  • Crema o crema agria.
  • Cuajada.
  • Mantequilla clarificada.
  • Lactoglobulina.
  • Lactosa.
  • Sólidos de leche.
  • Queso quark.
  • Suero, suero hidrolizado, suero de leche en polvo, jarabe de suero o edulcorante de jarabe de suero.
  • Yogur o queso fresco.


Te recomendamos leer las etiquetas con atención, ya que todos los alimentos deben tener información sobre los alérgenos presentes.

¿Por qué lo mejor es contar con asesoramiento profesional?

La APLV es difícil de diagnosticar, dado que otros síntomas pueden enmascararla. Es importante que siempre acudas a un profesional de la salud de tu confianza tanto para el diagnóstico como para el tratamiento adecuados para ti y tu bebé.

 

Si diagnostican que tu bebé tiene APLV, el doctor puede prescribir una fórmula conocida como “fórmula extensamente hidrolizada”. La proteína en este tipo de fórmula se descompone a un tamaño tan pequeño que el sistema inmunológico del bebé no lo reconoce como un alérgeno. Este proceso no afecta al valor nutricional final de la leche.

Algunas leches no son aptas para los bebés con APLV

Aunque las fórmulas de soja son seguras, se cuestiona su utilización en lactantes menores de seis meses, dado que, se ha comprobado en estudios a corto plazo y desde el punto de vista nutricional, que estas fórmulas son adecuadas para niños y adultos, pero no para recién nacidos . En la actualidad, por lo tanto, parecen no existir indicaciones concluyentes para su uso durante los primeros meses de vida según los últimos protocolos actualizados de la Asociación Española de Pediatría, pero consulta siempre a tu profesional de la salud cualquier duda que puedas tener.

 

Otro tipo de fórmula no apta para bebés con APLV es la fórmula parcialmente hidrolizada. Sus proteínas se descomponen sólo parcialmente y aun así pueden causar una reacción alérgica. Por ello, lee con atención la etiqueta, dado que en estos productos se indica claramente que no son aptos para bebés con APLV.

 

Recuerda que, si tu bebé muestra señales de APLV, debes acudir al pediatra tan pronto como sea posible.

 

 

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